Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.

Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.
El cine nacional se encuentra en un buen momento, construyéndose lentamente pero con fuertes cimientos. Toda obra cinematográfica necesita ser leída, interpretada, discutida, reflexionada; y creo que ya es hora de reflexionar sobre nuestro cine, sobre la búsqueda estética - si existe - sobre las historias que contamos o las que quisiéramos contar, nuestro imaginario y las diversas formas de ponerlo en escena; incluso sobre nuestro espectador. Para iniciar una serie de textos sobre el cine nacional, y con motivo del estreno de El Baldío, empezamos comentando la obra de Marcelo Martinessi.

Aunque Marcelo Martinessi ya tenga varios años de trayectoria en el medio audiovisual, su obra cinematográfica más importante es reciente. Iniciando su carrera en la televisión, Marcelo luego viajó a Londres, donde se formó en la London Film School. Desde el documental para televisión Los Paraguayos, hasta su último cortometraje estrenado hasta el momento de este escrito, El baldío, Martinessi fue buscando su lenguaje con la cámara puesta en las diferentes caras de nuestro país, partiendo a veces de la literatura y otras veces de la realidad. Dentro de una mezcla de análisis y reseña nos acercamos a alguna de sus obras.

Los paraguayos. Postales imaginarias.
Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.
Los Paraguayos es un documental televisivo enmarcado dentro de una serie llamada "Los Latinoamericanos" que agrupa varios largometrajes documentales realizados en cada país latinoamericano. Martinessi fue seleccionado para este ambicioso proyecto, representando a nuestro país. Con una duración de 60 minutos, Los Paraguayos empieza como una suma de postales, bellas imágenes cargadas de romanticismo, matizadas con la mejor guarania paraguaya; pero luego se va convirtiendo en una propuesta critica con respecto a nuestra cultura. Sumando declaraciones de especialistas, historiadores, protagonistas, artistas, intelectuales, personajes del campo y el cotidiano urbano, Martinessi construye una narración amena, recorriendo fragmentos puntuales - y claves - de nuestra historia, armando como un rompecabezas el imaginario de nuestra identidad, proponiendo incluso temas "polémicos" como la cuestión de López y la situación de la mujer en la sociedad paraguaya. A este último tema, es importante decir, Martinessi da un subrayado, algo que también se manifestará en sus siguientes cortometrajes.

Técnicamente logrado, Los Paraguayos no busca ser un tratado definitivo sobre el paraguayo, ni mucho menos abarcar toda la complejidad y los matices de nuestra cultura, ya que por su naturaleza televisiva - escasa duración y lenguaje accesible - no puede detenerse a profundizar en la inmensidad de temas que se tratan, pero sí apunta a cuestionarnos sobre lo que fuimos, dejándonos algunas ideas para reflexionar. Luego de varias proyecciones del documental en las Universidades de Asunción, en su momento, muchos jóvenes se preguntaron si "realmente eso somos los paraguayos", algo que - esté o no la respuesta en el documental - de por sí ya demuestra la validez de lo que propone.

Karai Norte y el Mesías
Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.
Basada en el cuento del mismo nombre escrito por Carlos Villagra Marsal, Karai Norte es una obra poética y contundente. Filmado en 16mm, en blanco y negro y totalmente hablado en guaraní, el cortometraje está ambientado en la época de la revolución del 47, en pleno desierto chaqueño, donde una anciana recién atacada y robada, es visitada por un hombre extraño que viene a pedir comida y breve refugio. El hombre, como traído por el caluroso viento norte, se presenta con una ambigüedad incomoda.

Con imágenes bellas y tristes, desde amplios planos generales que enmarcan el aislamiento de ese lugar - como en el que vemos la casa en medio de la inmensidad del suelo agrietado - hasta planos detalles que ilustran momentos de intimidad - como en la tensa escena de la comida en la que la anciana se suelta el pelo, casi con cierta sensualidad, mientras el hombre marca rítmicamente las paladas de su tenedor en su plato, acompañados apenas por el viento en el fondo - Karai Norte es un relato que se sostiene en la atmosfera pesada de la pasividad, que nos cuenta sobre esa espera del Mesías, haciendo eco en cierta idiosincrasia del paraguayo que, como la anciana, se encuentra estancado, estático, en medio de un desierto, esperando; y perfectamente podemos sentir lo alegórico al ver como la protagonista se encuentra en una "isla rodeada de tierra" como describía a nuestro país un afamado escritor.
Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.
Dotada de una expresiva fotografía de Luis Arteaga, que aprovecha el blanco y negro para ensuciar la imagen de manera tal que el grano en algunos momentos nos da la sensación de salpicarnos el polvo en el rostro, y una Dirección de arte realista pero no por eso menos expresiva de Carlos Spatuza, Karai Norte además se beneficia de buenas actuaciones: Lidia Vda. De Cuevas, una mujer que nunca actuó antes, deja que sus líneas refuercen su mirada profunda, cansada y vulnerable, mientras el veterano Arturo Fleitas se presenta, en contraposición, imponente, reflejando al típico arriero de la época; tosco, vulgar, pero con cierto atisbo de honor en algún lugar de su mirada.

Karai Norte es una propuesta que visualmente recuerda un poco a películas del estilo de Deus e o Diabo na terra do Sol de Glauber Rocha; y que el premio que ganó el corto en un Festival brasileño lleve el nombre del cineasta es una deliciosa coincidencia. Se trata de un valioso aporte a la búsqueda de una identidad cinematográfica y podemos afirmar que es ya hoy una de las obras más importantes de nuestra cinematografía.

Calle última y la realidad
Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.
Una niña que busca zapatos para que dejen de burlarse de ella en el colegio es el punto de partida. Un simple par de zapatos, nos abre a todo un universo, uno de poca luz, urbano pero claustrofóbico, como los planos de Martinessi en Calle Ultima.

Un universo de la calle, una calle coronada con un "bienvenido" irónico, agridulce, que sirve de umbral para que a la luz de los faros de los automóviles, niños hagan acrobacias y bailen rap, por unas monedas, o porque les gusta.

Estos personajes que en el simple balanceo de un portón encuentran belleza, una belleza rota en pocos segundos con la llegada de una figura que con una sonrisa se muestra amigable, pero nosotros y los personajes sabemos lo que hay detrás de esa sonrisa, así que debemos huir, en la oscuridad del mercado de abasto.

La adolescente protagonista solo busca sobrevivir al día siguiente, a las risas de burla en el colegio, a la reprimenda - y probablemente abuso - de su padrastro. Ella solo necesita un par de zapatos nuevos. Dentro de todo, hay espacio y tiempo para el sentimiento más bello y puro, para la amistad, el amor y divertirse con el charco después de una lluvia; dejando así que esa inocencia no esté del todo perdida.
Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.
Estas son las imágenes de este cuento urbano que partió de un proyecto cinematográfico con los niños y adolescentes del mercado de abasto, en condiciones de explotación sexual y exclusión social, con el apoyo de la UNICEF. Fue escrito y actuado por los mismos niños, trabajando en conjunto con Marcelo Martinessi.

Calle Última, a diferencia de Karai Norte, propone un lenguaje de cámara en mano, que sigue a los personajes de cerca, en largos planos muy cercanos al realismo "Baziniano" o hasta si se puede "Dardeniano" - si me permiten forzar las palabras - por la cercanía de la cámara; y que se mueve con ellos hasta que se detiene y los deja alejarse, tomando distancia - porque siempre la cámara es la narradora - como respetando ese mundo, diciéndonos que hasta ahí tenemos el derecho de ver, porque tal vez no estamos preparados para ir mas allá con ellos. Un lenguaje que busca un realismo también en su resolución fotográfica, ya que el naturalismo de la luz contribuye de manera decisiva para dotar de realismo al relato, sin estar exento de lo expresivo; allí están los oscuros pasillos del mercado y el lúgubre alumbrado público monocromático y opresivo. También está la lluvia, que funciona como elemento purificador, en una escena en la que la que los vestidos rojos dentro de una vitrina de decoración "navideña", se ven tan crueles.

Calle Ultima no solo nos permite acompañar esa realidad, sino introducirnos en ella, salvando la mencionada distancia, con sus intérpretes reales, con sus propias historias. Una obra donde Martinessi propone algo estéticamente diferente que Karai Norte, pero en donde se siente aun con más fuerza una mirada hacia de (re)construcción de nuestra imagen a través del cine en la que, nuevamente, la mujer tendrá un papel preponderante, y porque no, el punto de vista.

El Baldío. De vuelta a la Literatura.
Marcelo Martinessi. Un breve acercamiento a su obra.
Roa Bastos tiene una importante obra como guionista y en su literatura también se pueden encontrar relatos ricos en imágenes cinemáticas, como es el caso de El baldío, cuya adaptación del cuento en formato audiovisual ya fue realizada con anterioridad.

Con una duración de 10 minutos, El baldío trata sobre un hombre que arrastra un cuerpo en un baldío, con el fin de deshacerse de él. Pero al final de todo ese trayecto, que parece interminable, se encontrará con algo que pondrá a prueba su humanidad.

Martinessi realiza una efectiva adaptación, que logra transmitir la claustrofobia del cuento con planos muy cerrados, una inestable cámara en mano y un grano muy fuerte que nos ofrece el formato en Súper 16mm de la mano de Luis Arteaga, el constante Director de Fotografía de Martinessi. El sonido también aporta a este enfrentamiento del hombre contra la naturaleza, ya que se presenta invasivo, dejando apenas algún respiro.

El relato sugiere por momentos - como en aquel plano en el que se enfrenta el hombre con el cuerpo, cara a cara - que no se trata de hombres desconocidos, que existe una historia entre esos dos personajes, algo reforzado por el fuerte rostro de Julio Spinzi y que enriquece mucho a una historia de por si sencilla, de pocos giros y cambios narrativos, que se centra más en lo psicológico que en la acción. Pero al final, la ironía se encarga de contraponer vida y muerte, en un giro inesperado para los que no conocen el cuento, que cierra con belleza y un poco de optimismo este relato oscuro.

Tal vez por su escasa duración El Baldío aparente anecdótico, pero logra "poner en escena" las letras de Roa Bastos de manera acertada, aprovechando los elementos más cinematográficos del cuento y transponiendo otros más literarios en imágenes y sonidos. Sin duda, un relato cinematográfico digno del cuento de donde parte.
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